Miedo a las caricias. Nuestra sociedad está hambrienta de contacto y sin embargo lo hemos diabolizado. Cuando experimentamos contacto mejora nuestro bienestar físico, mental y emocional. La caricia tiene el poder de reconfortarnos cuando estamos tristes, sanarnos cuando estamos enfermos, darnos el coraje cuando nos sentimos perdidos y sobre todo, nos hace sentir que no estamos sol@s.

No recibimos el contacto que necesitamos y por eso enfermamos.

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